sábado, 4 de junio de 2016

frankenstein

No puedo ni quiero ocultar la consternación que me invadió tan pronto supe ayer de la trágica muerte del Filósofo de Güemez, Ramón Durón Ruiz.

Apenas el viernes pasado habíamos tenido una amena charla en la Dirección de Notiver en el puerto de Veracruz con él, con Alfonso Salces Fernández, con Carlos Abreu Domínguez y con Arturo Reyes hijo.

Hombre inteligente, ingenioso, culto, salpicó en más de una ocasión la plática con sus ingeniosos dichos, como era característico en él, que me hicieron recordar a aquel inolvidable y famoso epigramista de México del siglo pasado, nacido en Orizaba, Pancho Ligüori.

Observé cómo escuchaba con atención los comentarios lo mismo sobre Héctor que sobre Miguel Ángel o sobre Cuitláhuac y lo prudente que era para dar cualquier opinión.

Sin duda, mostraba preocupación por el rumbo de la campaña de su amigo Héctor Yunes Landa, quien lo había nombrado Coordinador de Relaciones Públicas de su cruzada proselitista.

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