Después
llego el tiempo de tener un cuarto propio para mí y para mis padres su casa,
así que nos mudamos a una casa no tan grande pero si más de los normal la
calle, se llama o se llamaba “tórtolas”, tiempo después a averigüe que son las
tórtolas y son unas aves que siempre vuelan en par, pero en fin, allí asistí a
la guardería y me fascinaba al punto de no querer salir de allí, es que mi
maestra era una dulzura, pero eso si odiaba a la cocinera.
Me
encantaba cuando vivíamos allí porque mi papá trabajaba en la empresa
refresquera de “Jarritos”, como repartidor, y no es por presumir pero era uno
de los mejores, recuerdo que cada sábado lo veía llegar por mi ventana y corría
a abrazarlo y a darle su beso, poco a poco me fui enterando de que tenía una
media hermana de parte de mi papá se llama Aymara, ella y yo nacimos un 5 de
septiembre solo que con diferencia de 6 ó 7 años la verdad no recuerdo.
Luego
llego el tiempo de decir adiós a esa casa y nos mudamos de nuevo con mis
abuelos paternos, era genial, mi abuela Rocío me llevaba al Kínder y la verdad
es que era una buena estudiante a parte de una buena escuela allí me ensañaron
un poco de computación e inglés y pues las materias básicas, recuerdo que desde
entonces ya era muy fan de los superhéroes sobre de todo de Marvel y en
especial del Hombre-Araña.
La
historias de cómo me convertí en “marvelita”, es muy sencilla cuando yo tenía
alrededor de 2 ó 3 años mi papá me dijo que salía todas las noches porque era
el Hombre-Araña solo que no me podía enseñar porque era “confidencial”, y desde
allí soy muy fan de los superhéroes, cuando iba en el kínder mi papá me llevo a
ver el Hombre-Araña 3, tuve la fortuna de nacer cuando el universo
cinematográfico de los superhéroes apenas empezaba.
Pero bueno
por razones que la verdad no comprenderé nunca, mis padres decidieron que era
buena idea separare, así que mi papá siguió por su lado y mi mamá y yo por el
nuestro, ella y yo nos mudamos a la casa de una señora de muy buena posición
económica, entonces mi mamá trabajaba ayudándole en lo que la señora pedía y
nosotras vivíamos en una terraza.
Y fue en esa época en donde comprendí
que no toda en la vida es color de rosa y perfecta, y todo es risas, la verdad
en ese tiempo yo sufría mucho al igual que mi mamá pero ella tuvo que sufrir en
silencio… Yo sufría en primer lugar porque mi papá no estaba conmigo y en
segundo lugar porque aunque parezca imposible, yo sufría bulliyng, y nunca se
me va a olvidar a ese niño que me vio llorando en la escuela a la hora del
receso y me compro un helado.
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